• Ana Rubio

EL PELIGRO DE LAS ESPIGAS PARA LOS PERROS

En primavera y verano, nuestros perros salen al parque o al campo y es fácil que se les clave una espiga. Los lugares más frecuentes en los que encontramos espigas en perros son los oidos, nariz y patas. Pero a veces encontramos que las espigas se introducen en otras partes del cuerpo.

Es el caso de una perra pequeña, de raza Jack Russel , que acudió a nuestra consulta porque presentaba mucho picor vulvar y un poco de sangrado. Estos síntomas empezaron poco después de volver del paseo, y sus dueños, preocupados, la trajeron a nuestro hospital.

En seguida sospechamos que podía tratarse de una espiga en la vagina de la perra.

Con una sedación, exploramos mediante endoscopia la vagina de la perra y efectivamente encontramos una espiga de gran tamaño alojada en la porción media de la vagina.

Afortunadamente para nuestra paciente, se pudo extraer con ayuda de unas pinzas de endoscopia, y se recuperó rápidamente sin precisar más tratamiento.


Las espigas en los perros son sencillas de diagnosticar y extraer en algunas ocasiones, como en este caso que comentamos. Sin embargo, otras veces, pueden avanzar por el interior del organismo del perro y causar infecciones, dolor, abscesos...que pueden ser más complicados de resolver.

Es importante revisar a nuestros amigos después del paseo, y ante cualquier sospecha, acudir a consulta antes de que se pueda agravar el problema.


Ana Rubio



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